27 junio 2013

A Meaza, una ni?a con ocho hermanos y hermanas, que vive en una peque?a ciudad de un pa¨ªs africano, le dijeron una vez: "Es una pena que, siendo tan inteligente y teniendo un potencial como el tuyo, no seas un ni?o". No obstante, su madre, que era analfabeta, cre¨ªa que sus hijos merec¨ªan algo mejor. "Cuando pienso en mi madre, pienso en las barreras que impiden a las mujeres desarrollar todas sus posibilidades", afirma. "Si eres analfabeta y env¨ªas a cinco hijos a la universidad, seguro que tienes un gran potencial desaprovechado". Hoy Meaza es abogada y l¨ªder de un grupo de juristas dedicado a promover los derechos de la mujer.


Para encontrar soluciones a las disparidades entre los g¨¦neros es necesario buscar la manera de que las mujeres y las ni?as, al igual que los hombres y los ni?os, desarrollen todo su potencial. Si bien son contados los ejemplos que podemos citar de casos en los que algunas soluciones innovadoras se han ampliado hasta convertirse en pr¨¢ctica com¨²n, ¨¦stos van en aumento y requieren una mayor visibilidad e inversi¨®n a todos los niveles.


A medio camino del plazo fijado para la consecuci¨®n de los objetivos de desarrollo del Milenio (ODM) es imperativo encontrar soluciones de este tipo. En la Declaraci¨®n del Milenio de 2000 se reconoce que la igualdad entre los g¨¦neros no es s¨®lo una meta per se, sino que, adem¨¢s, reviste una gran importancia para lograr todos los ODM. Seg¨²n el Banco Mundial, una mayor igualdad entre los g¨¦neros promueve la ense?anza primaria universal, reduce la mortalidad infantil, mejora la salud materna y disminuye la vulnerabilidad al VIH/SIDA. Asimismo contribuye directamente a la lucha contra la pobreza mediante una mayor participaci¨®n de la mujer en la poblaci¨®n activa, la productividad y los ingresos, e indirectamente a trav¨¦s de las repercusiones de su participaci¨®n en las decisiones dom¨¦sticas sobre el bienestar familiar. Sin embargo, seg¨²n el Informe sobre el Desarrollo Mundial de 2007, las desventajas a las que se enfrentan las mujeres a la hora de hacer valer sus derechos, tener acceso a los recursos y dejar o¨ªr su voz se refleja en los escasos resultados obtenidos en muchos de los OMD.


En cada uno de los indicadores de la igualdad entre los g¨¦neros los avances son constantes, pero desiguales y, sobre todo, desesperantemente lentos. Los mayores progresos se observan en el ¨¢mbito de la educaci¨®n: en 2005, aproximadamente 83 de los 106 pa¨ªses que cuentan con informaci¨®n al respecto hab¨ªan logrado el objetivo intermedio de alcanzar la paridad en la escolarizaci¨®n en los niveles primario y secundario. Sin embargo, quedaban sin escolarizar 72 millones de ni?os en edad escolar, de los cuales un 57% eran ni?as. La participaci¨®n de la mujer en empleos no agr¨ªcolas remunerados tambi¨¦n ha aumentado, aunque lentamente, pero la persistencia de las diferencias salariales, de la segregaci¨®n laboral y de mayores ¨ªndices de desempleo, junto con la concentraci¨®n de las mujeres en la econom¨ªa informal y de subsistencia, sigue coartando su progreso econ¨®mico, como se se?ala en el Informe sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio de 2007.


Por ¨²ltimo, la representaci¨®n pol¨ªtica de las mujeres expresada en porcentaje de los esca?os de los parlamentos, avanz¨® lentamente del 12% en 1990 al 17% en 2007. M¨¢s de 95 pa¨ªses han adoptado medidas voluntarias u obligatorias a fin de incrementar la representaci¨®n pol¨ªtica de las mujeres. En 2006, el n¨²mero de mujeres electas en pa¨ªses con cuotas casi duplicaba el n¨²mero de mujeres electas en pa¨ªses que carec¨ªan de dichas cuotas. En otra expresi¨®n de voluntad pol¨ªtica, en marzo de 2007, los parlamentos de 35 pa¨ªses estaban presididos por mujeres y ¨¦stas hab¨ªan alcanzado la plena paridad dentro de los gabinetes gubernamentales en dos Estados: Chile y Espa?a.


La mejora del acceso de la mujer a la adopci¨®n de decisiones pol¨ªticas a nivel mundial, regional, nacional y local es una importante medida de voluntad pol¨ªtica para eliminar las disparidades entre los g¨¦neros. Las mujeres que asumen puestos de liderazgo no s¨®lo constituyen importantes modelos a seguir, que ayudan a eliminar los estereotipos de g¨¦nero y que muestran lo que es posible lograr, sino que es evidente que cuando se alcanza una masa cr¨ªtica de mujeres en los ¨®rganos de adopci¨®n de decisiones -ya sean parlamentos, gabinetes gubernamentales o consejos de administraci¨®n- se introducen nuevos temas en las agendas pol¨ªticas. Temas como guarder¨ªas asequibles, el acceso a servicios de atenci¨®n de salud y otras medidas para eliminar los obst¨¢culos que impiden la plena participaci¨®n de la mujer en la vida econ¨®mica y pol¨ªtica tienen m¨¢s posibilidades de entrar en la agenda pol¨ªtica cuando las mujeres participan en la formulaci¨®n de dicha agenda.


A pesar de la existencia de un entorno pol¨ªtico m¨¢s favorable, la experiencia ha demostrado que no existe una soluci¨®n r¨¢pida para eliminar las disparidades entre los g¨¦neros. Las soluciones tiene que ser integradoras y a gran escala y deben incorporarse a la pol¨ªtica nacional y las pr¨¢cticas locales, as¨ª como a las mentes y los corazones de las personas, a fin de que tengan las repercusiones necesarias para promover la igualdad entre los g¨¦neros y alcanzar los objetivos nacionales de desarrollo, incluidos los objetivos de desarrollo del Milenio. ?sta es la convicci¨®n que inspira la labor de Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM). Conjuntamente con los asociados nacionales, los donantes y los asociados de las Naciones Unidas, y con las redes y grupos de mujeres de todo el mundo, apoyamos una acci¨®n m¨¢s firme a favor de la igualdad entre los g¨¦neros y el empoderamiento de la mujer en cuatro dimensiones de cambio: fortalecimiento de los marcos jur¨ªdico y pol¨ªtico, capacidad institucional y procesos que respondan al compromiso de promover los derechos humanos de la mujer, aumento de la capacidad de la sociedad civil para supervisar y seguir los avances y exigir que se rindan cuentas, y nuevas relaciones personales y comunitarias que empoderen a las mujeres y apoyen la igualdad entre los g¨¦neros.


Tres ejemplos a nivel mundial, nacional y local demuestran lo que puede hacerse para modificar la legislaci¨®n, las instituciones y las actitudes que conforman la vida de las mujeres.


Estrategias multisectoriales para poner fin a la violencia contra la mujer. La violencia contra la mujer, que est¨¢ profundamente arraigada en todos los sistemas sociales, posiblemente sea la expresi¨®n m¨¢s evidente de la desigualdad entre los g¨¦neros y la discriminaci¨®n. Desde hace al menos treinta a?os, las redes y grupos de mujeres luchan para incluir la eliminaci¨®n de la violencia contra la mujer en todas las agendas pol¨ªticas nacionales y mundiales. Durante la Conferencia Mundial de Derechos Humanos celebrada en Viena en 1993, medio mill¨®n de mujeres firmaron una petici¨®n en la que se ped¨ªa que se reconociera que la violencia contra la mujer constituye una violaci¨®n de los derechos humanos. Dos a?os m¨¢s tarde, en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer que tuvo lugar en Beijing en 1995, las mujeres exigieron que los Estados adoptaran medidas para prevenir y eliminar la violencia contra la mujer.


En respuesta a ello, la Asamblea General de las Naciones Unidas cre¨® en 1996 el Fondo Fiduciario de las Naciones Unidas en apoyo de las medidas para eliminar la violencia contra la mujer, un mecanismo de financiaci¨®n que abarca todo el sistema y que gestiona el UNIFEM. Desde su creaci¨®n, este Fondo Fiduciario ha prestado apoyo a 263 iniciativas en 119 pa¨ªses. Estas iniciativas abordan las m¨²ltiples formas de violencia que experimentan las mujeres, como la violencia dom¨¦stica por parte de familiares, la violencia que suponen los matrimonios forzosos o a edad temprana y la mutilaci¨®n genital femenina, la violencia en situaciones de conflicto y crisis, y la violencia relacionada con el tr¨¢fico de seres humanos y el VIH/SIDA. Los beneficiarios de sus subvenciones en Sudam¨¦rica, por ejemplo, elaboraron una serie de directrices para convertir las ciudades en lugares m¨¢s seguros para las mujeres, las cuales se utilizan actualmente para mejorar la planificaci¨®n municipal en esa regi¨®n. Gracias a una subvenci¨®n, una red de mujeres seropositivas en India pudo defender ante las autoridades su derecho a recibir servicios de salud de calidad y asesoramiento especializado, as¨ª como asistencia jur¨ªdica para las mujeres que viven con el VIH en uno de los estados de la India, lo que llev¨® al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) a apoyar su implantaci¨®n en todo el pa¨ªs. Las soluciones a las disparidades entre los g¨¦neros elaboradas por los beneficiarios de las subvenciones del Fondo Fiduciario y otras partes interesadas ofrecen una oportunidad de cambiar las cosas. El reto consiste en atraer la atenci¨®n y el inter¨¦s de los actores poderosos, que pueden lograr su integraci¨®n en los planes nacionales de desarrollo, de modo que lo logrado en una comunidad pueda extenderse a todo el pa¨ªs.
Compromiso institucional: recursos para promover la igualdad entre los g¨¦neros y la rendici¨®n de cuentas en este ¨¢mbito. Una de las mejores maneras de comprobar la seriedad de los compromisos de un Gobierno, incluidos los relativos a la mujer, consiste en observar sus prioridades y cr¨¦ditos presupuestarios. Aunque sus objetivos y planteamientos var¨ªan considerablemente, en m¨¢s de 40 pa¨ªses se ha puesto en marcha alguna forma de iniciativa presupuestaria a favor de la igualdad entre los g¨¦neros. En Marruecos, pa¨ªs en el que el UNIFEM ha apoyado una iniciativa durante los ¨²ltimos cinco a?os, el Gobierno ha institucionalizado la concienciaci¨®n sobre las cuestiones de g¨¦nero en los procesos presupuestarios al destinar recursos financieros a la aplicaci¨®n del C¨®digo de la Familia reci¨¦n revisado, mediante una estrategia nacional de desarrollo que da prioridad a la lucha contra la pobreza femenina y a una prestaci¨®n de servicios m¨¢s equitativa entre los g¨¦neros.


El liderazgo del Ministro de Finanzas marroqu¨ª ha resultado decisivo para el ¨¦xito de estas iniciativas. En la circular sobre el presupuesto nacional de 2007 se instaba a los ministerios a que incluyeran las cuestiones de g¨¦nero en sus indicadores de resultados del presupuesto. El proceso de reforma presupuestaria incluye indicadores de g¨¦nero como parte de los mecanismos de control del gasto, de la auditor¨ªa de los resultados y del sistema de informaci¨®n presupuestaria. El grado de institucionalizaci¨®n de este proceso, no s¨®lo en Marruecos, sino tambi¨¦n en el Ecuador, Egipto y la India, as¨ª como en otros pa¨ªses, brinda un importante modelo para integrar las cuestiones de g¨¦nero en la voluntad pol¨ªtica de alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio.


Relaciones personales y comunitarias: la creaci¨®n de zonas de igualdad entre los g¨¦neros. La realidad cotidiana de las relaciones entre los g¨¦neros resulta m¨¢s evidente a nivel local; as¨ª, la pandemia del VIH/SIDA demuestra las diversas formas en las que la pobreza y las desigualdades entre los g¨¦neros conspiran para impulsar su propagaci¨®n. Las mujeres no s¨®lo se infectan en mayor medida que los hombres, sino que tambi¨¦n son las principales responsables de la atenci¨®n a las familias y las comunidades y con demasiada frecuencia no pueden intervenir en la formulaci¨®n de las pol¨ªticas en materia de tratamiento y asistencia.
En una aldea rural de Zimbabwe, el UNIFEM particip¨® en un programa interinstitucional de las Naciones Unidas en el que se aplicaron planteamientos innovadores para hacer frente a las disparidades entre los g¨¦neros y su vinculaci¨®n con el VIH/SIDA. Los hombres formaron un grupo de voluntarios para ayudar a sus vecinos enfermos, como parte de una iniciativa sobre el empoderamiento de la mujer y el VIH/SIDA. En colaboraci¨®n con un foro nacional de hombres sobre la igualdad entre los g¨¦neros, en el marco del programa se impartieron cursos de formaci¨®n sobre asistencia a domicilio y grupos de debate sobre sexo seguro, lo que brind¨® la oportunidad de hablar con franqueza sobre las conductas de riesgo y el uso de protecci¨®n. Ahora, los hombres desempe?an un papel m¨¢s destacado en la asistencia a domicilio, y las escuelas han formado clubes de ni?as para reiterar que no se tolerar¨¢ la violencia de g¨¦nero. Tambi¨¦n las mujeres han asumido nuevos papeles en su comunidad, como fundar sus propios negocios y ocupar puestos de responsabilidad. Cada vez son m¨¢s las mujeres que se someten a ex¨¢menes y solicitan asesoramiento, lo que indica que se est¨¢ rompiendo el silencio y la estigmatizaci¨®n que rodean a esta enfermedad.


Existen numerosas soluciones creativas y eficaces a las desigualdades entre los g¨¦neros. Sin embargo, para que tengan la difusi¨®n y la cobertura necesaria para convertirse en pr¨¢cticas comunes necesitamos analizar detenidamente hasta qu¨¦ punto reciben la inversi¨®n que requieren. En 2008, los Gobiernos y la sociedad civil participar¨¢n en una serie de debates sobre la financiaci¨®n y mejora de la eficacia del desarrollo, en particular el Foro de Alto Nivel sobre la Eficacia de la Asistencia que tendr¨¢ lugar en Ghana en el mes de septiembre, y la Conferencia internacional de seguimiento sobre la financiaci¨®n para el desarrollo que se celebrar¨¢ en Qatar en el mes de diciembre. La reuni¨®n de la Comisi¨®n de la Condici¨®n Jur¨ªdica y Social de la Mujer, que tendr¨¢ lugar en marzo contribuir¨¢ a estos debates y se concentrar¨¢ en la financiaci¨®n para promover la igualdad entre los g¨¦neros y el empoderamiento de la mujer. En todas estas reuniones es crucial que los Gobiernos, donantes y asociados de las Naciones Unidas entiendan no s¨®lo que la mejora de la eficacia del desarrollo es el medio para hacer m¨¢s eficaz la asistencia, sino tambi¨¦n que la igualdad entre los g¨¦neros y el empoderamiento de la mujer revisten una enorme importancia para la eficacia del desarrollo. Si lo hacen dar¨¢n un paso importante para mostrar al mundo que el progreso de las mujeres es el progreso para todos.

?

La Cr¨®nica?ONU??no?constituye un registro oficial. Tiene el privilegio de acoger a los altos funcionarios de las Naciones Unidas, as¨ª como a distinguidos colaboradores de fuera del sistema de las Naciones Unidas cuyas opiniones no son necesariamente las de las Naciones Unidas. Del mismo modo, las fronteras y los nombres que se muestran y las designaciones utilizadas en los mapas o en los art¨ªculos no implican necesariamente un apoyo o una aceptaci¨®n por parte de las Naciones Unidas.?