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Declaraci¨®n del presidente de la Asamblea General en el D¨ªa Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino

Naciones Unidas, Nueva York

24 de noviembre de 2008

Se?or Presidente,
Se?or Secretario General,
Excelencias,
Hermanos y hermanas,

Me presento hoy aqu¨ª ante ustedes con sentimientos encontrados en este acto organizado por el Comit¨¦ para el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino con motivo del D¨ªa Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino. Como saben, el concepto de "solidaridad" ocupa un lugar primordial en mi labor como Presidente de la Asamblea General. Quiero agradecer al Comit¨¦ por los esfuerzos que realiza para despertar nuestra solidaridad con el pueblo palestino, en cumplimiento del mandato que le confi¨® la Asamblea.

Hoy recordamos que este mes se cumplen 61 a?os desde que la Asamblea General aprob¨® la hist¨®rica resoluci¨®n 181, en la que inst¨® a crear un Estado jud¨ªo y un Estado ¨¢rabe. El Estado de Israel, fundado un a?o despu¨¦s, en 1948, celebra ahora 60 a?os de existencia. Es vergonzoso que todav¨ªa no podamos celebrar la existencia de un Estado palestino.

Como declar¨¦ en el primer discurso que pronunci¨¦ ante la Asamblea General en septiembre de este a?o, creo que el hecho de que no se haya cumplido la promesa de crear un Estado palestino es el principal fracaso de la historia de las Naciones Unidas. Han pasado 60 a?os desde que unos 800.000 palestinos fueron obligados a abandonar sus hogares y propiedades y se convirtieron en refugiados y en un pueblo desarraigado y marginado.

No podemos evitar reconocer, con tristeza, que resulta parad¨®jico que el pr¨®ximo mes se cumplan 60 a?os desde la aprobaci¨®n de la Declaraci¨®n Universal de Derechos Humanos, que consagra el derecho a la libre determinaci¨®n de ese mismo pueblo. Somos testigos desde hace d¨¦cadas de las terribles condiciones de vida que padece la poblaci¨®n en todo el territorio palestino ocupado, y sin embargo, la promesa de una patria propia hecha al pueblo palestino, y su derecho a esa patria, siguen tan dif¨ªciles de alcanzar como siempre.

En este preciso instante, casi 1,5 millones de palestinos padecen un bloqueo sin precedentes de la Franja de Gaza. Todos los cruces de frontera hacia Gaza est¨¢n cerrados, lo que impide incluso el suministro de socorro humanitario de emergencia por las Naciones Unidas. La falta de combustible est¨¢ obligando a la poblaci¨®n a vivir en la oscuridad y el fr¨ªo, se est¨¢n acabando los medicamentos b¨¢sicos, la malnutrici¨®n es cr¨®nica y se est¨¢n agotando los mecanismos disponibles para sobrellevar esta situaci¨®n.

En solidaridad con los afectados, insto a la comunidad internacional a que levante la voz contra este castigo colectivo que se est¨¢ infligiendo al pueblo de Gaza. Debemos exigir que terminen estos abusos generalizados de los derechos humanos. Pido a Israel, la Potencia ocupante, que permita la entrada inmediata de suministros de socorro humanitario y de otro tipo a la Franja de Gaza.

La situaci¨®n en la Ribera Occidental suele quedar eclipsada por la gravedad de la crisis humantiaria en Gaza. Sin embargo, hay que recordar que en esa zona existen m¨¢s de 600 puestos de control y otros obst¨¢culos a la libertad de circulaci¨®n. Debemos denunciar la reanudaci¨®n de las demoliciones de viviendas durante los meses de invierno y la agresiva expansi¨®n de los asentamientos, que sigue contando con autorizaci¨®n oficial. Los ataques violentos de los colonos contra la poblaci¨®n palestina, que han aumentado sin precedentes, tambi¨¦n deben terminar. Si bien hay diferencias, lo que se est¨¢ haciendo actualmente contra el pueblo palestino parece una versi¨®n de la odiosa pol¨ªtica de apartheid.

Esta situaci¨®n insostenible demuestra claramente la urgente necesidad de reanudar un verdadero proceso de paz que pueda dar resultados tangibles en el futuro pr¨®ximo. Hasta ahora, las interminables negociaciones entre dos partes muy desiguales no han dado fruto. Lo que necesitamos es un nuevo sentido de la solidaridad que inspire voluntad pol¨ªtica, valent¨ªa y una perspectiva m¨¢s amplia del conflicto. Esto deber¨ªa suponer, entre otras cosas, la revitalizaci¨®n de la Iniciativa de Paz ?rabe de 2002.

La comunidad internacional no debe escatimar esfuerzos por ayudar tanto a israel¨ªes como a palestinos a alcanzar una soluci¨®n que conduzca al objetivo de la coexistencia de dos Estados, Israel y Palestina, uno junto al otro en condiciones de paz y seguridad. Las Naciones Unidas siguen teniendo actualmente la responsabilidad de resolver la cuesti¨®n de Palestina en todos sus aspectos y de conformidad con el derecho internacional. Asegur¨¦monos de que ¨¦sta no se convierta en una responsabilidad permanente.

La enemistad entre nuestros hermanos y hermanas palestinos e israel¨ªes es una amarga tragedia que se autoperpet¨²a sin cesar. Debemos hallar nuevas formas de limar esa enemistad, para ayudar a ambos pueblos a restablecer sus hist¨®ricos v¨ªnculos fraternales. Exhorto a la comunidad internacional a que los ayude a salir del estancamiento pol¨ªtico que ha hecho que se haya ido perpetuando c¨ªnicamente esta situaci¨®n de odio, aislamiento y abusos. Nuestra solidaridad debe impulsarnos a adoptar medidas concretas para hacer realidad esos derechos, tan inalcanzables para algunos pero que la mayor¨ªa de nosotros damos por sentados.

Gracias.

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