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Discurso Inaugural al asumir la Presidencia del 63° Per赤odo de Sesiones de la Asamblea General de la Organizaci車n de las Naciones Unidas

Nueva York, 16 de septiembre de 2008

Queridos amigos, representantes de alto nivel de los 192 Estados Miembros de nuestra Organizaci車n de las Naciones Unidas, Se?or Secretario General,

Comparezco hoy ante ustedes plenamente consciente de lo complejo de la responsabilidad que asum赤 al aceptar la presidencia de esta sexag谷sima tercera Asamblea General que ustedes tan generosamente me han confiado. Pese a la relativa insignificancia a la que ha sido empujada la Asamblea General en a?os recientes, yo creo firmemente que la tarea de presidir esta Asamblea es una tarea importante.

Cobra a迆n m芍s importancia cuando desde aqu赤 se lucha por transformar la l車gica excluyente del ego赤smo dominante, la cu芍l ha, a veces, impedido la capacidad de este foro de cumplir con su mandato consignado en la Carta de las Naciones Unidas.

Sin medidas para mitigarla, esta l車gica s車lo puede conducirnos a la muerte y extinci車n de nuestra propia especie. Esa l車gica ego赤sta debe ser sustituida por la l車gica del amor, de la inclusi車n, del "nosotros" y lo "nuestro", de la solidaridad. La lucha por que se acoja a plenitud la l車gica de la solidaridad en nuestra Organizaci車n y en sus Estados Miembros ser芍 la tarea principal de esta presidencia.

Nuestro mundo est芍 en un estado lamentable, inexcusable y, por eso mismo, vergonzoso. Lo que Tolstoy denunciaba como "ego赤smo demencial" es la causa de que, mientras se gastan trillones de d車lares en guerras de agresi車n, m芍s de la mitad de la Humanidad languidece en el hambre y la miseria. Nuestras prioridades, queridas hermanas y hermanos, dif赤cilmente podr赤an estar m芍s confundidas.

Todos, sin exclusi車n, somos corresponsables del estado en que se encuentra nuestro mundo. Aunque unos, seguramente, son m芍s responsables que otros, de nada servir赤a detenernos a discutir sobre nuestros diferentes grados de corresponsabilidad. Lo 迆nico que importa en este momento es que miremos hacia adelante aprendiendo de los errores del pasado y, todos juntos, nos aboquemos a la construcci車n de un nuevo y mejor mundo sin vacilaciones, concientes de que Otro Mundo Es Posible.

La presente coyuntura en nuestro mundo es a迆n m芍s seria que la de hace 63 a?os cuando se cre車 las Naciones Unidas. No obstante, no estamos fatalmente condenados a seguir hundi谷ndonos hasta perecer en el pantano del ego赤smo demencial y suicida en que nos encontramos.

Para lograr escapar de ese pantano bastar赤a con que reconoci谷ramos que todos somos hermanas y hermanos y que reconoci谷ramos, tambi谷n, que esto nos exige cambiar nuestra manera de pensar, de actuar y de interrelacionarnos. Esta es la verdad m芍s importante en el momento que atraviesa la odisea de la existencia humana. De nuestra aceptaci車n de esa verdad y de las consecuencias que de ella se desprenden, depender芍 que haya un futuro digno para las generaciones venideras.

El amor nos impele a echar manos a la obra en la construcci車n de un mundo m芍s justo y noviolento, con la solidaridad como su mayor calificativo. Debemos hacerlo sin mirar hacia atr芍s, en reconciliaci車n con quienes pueden habernos causado dolor y sufrimiento. Si no somos capaces de perdonar, no nos haremos merecedores de la vida. Habremos optado por el odio y el rencor que s車lo conducen a la destrucci車n y la muerte.

Adem芍s de la capacidad de perdonar, debemos todas y todos retomar la mentalidad de mayordomo sobre el planeta Tierra. Poco a poco, el ser humano, y en especial nosotros los que somos de Occidente, nos hemos rebelado contra nuestra vocaci車n de mayordom赤a, es decir, contra nuestra raz車n de ser. Los humanos nos hemos ido transformando, cada vez m芍s, en arrogantes propietarios, crey谷ndonos poseedores de un derecho absoluto sobre aquello que se nos ha confiado para que lo cuidemos y administremos por el bien de todas y todos.

Esta es la demencia suicida en la que nos encontramos. Los llamados a la sensatez, independientemente de la forma y esp赤ritu fraterno en que se hagan, siempre resultan molestos para algunos. No obstante, ante los peligrosos descarrilamientos en la conducta humana, es imperativo que estos llamados se hagan. El problema de fondo es un problema de 谷tica. Simplemente no nos estamos comportando con nuestros semejantes, ni con la naturaleza, como deber赤amos.

Mi llamado a que, por el bien de la presente y futuras generaciones, asumamos la ley suprema del amor, que no admite excepciones ni exclusiones, lo hago consciente de que lo que da sentido a la existencia humana es el proceso interminable de conversi車n al servicio al pr車jimo y a la solidaridad para con todos. En este proceso de transformaci車n, todas las religiones y corrientes 谷tico-filos車ficas pueden y deben ayudarnos.

Aunque para m赤, en lo personal, el paradigma de un comportamiento vivificante y redentor est芍 en la Cruz, estoy convencido de que todos, en nuestras respectivas tradiciones religiosas, culturales o 谷tico-filos車ficas, encontramos fuertes llamados a vivir en la l車gica del amor y de la solidaridad. Todos juntos debemos trabajar por convertir estos llamados en la fuerza motor de la Humanidad y de las Naciones Unidas. El amor al pr車jimo y a nuestra Tierra debe ser la base de nuestra interdependencia y debe guiarnos en nuestra actividad colectiva.

En este momento tan dif赤cil por el que atraviesa la Humanidad, nuestra Organizaci車n tiene un papel muy importante que jugar y, adem芍s, est芍 en la obligaci車n de prepararse para poderlo hacer mejor. El objetivo central y conductor de esta sexag谷sima tercera sesi車n de la Asamblea General ser芍 el de democratizar a las Naciones Unidas. Al hacerlo, estaremos asegurando que las Naciones Unidas mantengan su lugar como la Organizaci車n m芍s importante e indispensable del mundo para lograr los niveles de paz y seguridad que nuestros pueblos est芍n justamente demandando de nosotros.

Estoy consciente de las grandes expectativas que las inmensas mayor赤as de los despose赤dos habitantes de nuestro amenazado planeta han puesto en las Naciones Unidas para que les garantice paz, seguridad y sus derechos a la vida y al desarrollo pleno. No les debemos fallar. Es, m芍s que nada, por los despose赤dos de la Tierra que he asumido el reto de presidir este 63 per赤odo de la Asamblea General. A ellas y ellos, a todas nuestras despose赤das hermanas y hermanos de la Tierra, dedico esta presidencia. Nosotros todos, juntos, con toda la seriedad del caso, debemos abocarnos a satisfacer sus expectativas. Conf赤o que podr谷 contar con la m芍s generosa cooperaci車n de todos ustedes. En nombre de Nicaragua y de toda Am谷rica Latina y el Caribe, mi patria grande, les agradezco su confianza.

El hambre, la pobreza, el alto precio del petr車leo y de los alimentos
Varias crisis de gran escala: econ車mica, financiera, ambiental, humanitaria y jur赤dica, est芍n convergiendo en la actual crisis mundial de los precios de los alimentos. Estas crisis se expresan en la turbulencia y las distorsiones crediticias actuales, los precios subsidiados del petr車leo, el alza en los precios de los alimentos, y el incremento de los precios en general, agravados a迆n m芍s, por el estancamiento econ車mico.

Cada una de ellas interact迆a con las dem芍s, agravando as赤, de modo exponencial, el deterioro de la econom赤a real. Aunque muchos se esfuercen en minimizar la gravedad del momento, lo cierto es que nos encontramos ante un sismo econ車mico mundial de magnitud in谷dita. Como resultado, hay serios peligros hoy en d赤a de retrocesos en la lucha contra el hambre y la pobreza, incluyendo los Objetivos de Desarrollo del Milenio para la reducci車n de la pobreza extrema.

La ra赤z del problema mundial del hambre est芍 en la inequidad en la distribuci車n del poder adquisitivo entre y dentro de los pa赤ses. En vez de concentrarnos en aumentar la producci車n de alimentos como la soluci車n 迆nica, el enfoque central de nuestros esfuerzos deber芍 ser la reducci車n de dichas inequidades en nuestro sistema mundial de producci車n de alimentos.

Si pretendemos tratar con eficacia el problema del Hambre, los Gobiernos tendr芍n que asumir las "decisiones valientes" que esta crisis les requiere, incluyendo inclusive una reorientaci車n de sus propias prioridades nacionales, transcendiendo los confines locales y nacionales para tomar en cuenta el bien mayor y el bienestar de los pobres del mundo.

Tendremos que mostrar nuestra voluntad de hacer frente a los temas, a迆n cuando 谷stos sean los m芍s sensibles y contenciosos. Eso significa tratar, por ejemplo, temas como las distorsiones del mercado provocadas por los subsidios agr赤colas de los pa赤ses desarrollados; el impacto de la especulaci車n en la compra de futuros; los impactos del cambio clim芍tico en la producci車n de alimentos y el medio ambiente; los m迆ltiples impactos de la producci車n de biocombustibles; y finalmente, pero no menos importante, el problem芍tico modelo de desarrollo impuesto sobre los pa赤ses en desarrollo por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Si es que vamos a erradicar la extrema pobreza y el hambre de esta Tierra, la Asamblea General, tendr芍 que aclarar cu芍les son los verdaderos requerimientos en cuanto al tipo y cantidad de cooperaci車n internacional, al tiempo que deber芍 asumir el reto de promover sentimientos fuertes de solidaridad capaces de despertar la voluntad pol赤tica necesaria, entre todos nuestros Estados Miembros.

En tal sentido, en esta 63 Asamblea General, trataremos tanto las causas inmediatas como las ra赤ces de la crisis alimenticia y su impacto en el hambre y la pobreza mundial. Y por esta raz車n, acogemos con agrado la declaraci車n de la reuni車n Ministerial del Movimiento de los Pa赤ses No Alineados, celebrada en Teher芍n a fines de Julio reci谷n pasado, que llama a una reuni車n del m芍s alto nivel sobre el tema de la seguridad alimentaria a fin de identificar acciones inmediatas y de mediano plazo para resolver esta crisis.

Es indispensable, tambi谷n, que vayamos a la ra赤z de las causas m芍s profundas que restringen la capacidad institucional de nuestra propia Asamblea General, como son:

En resumidas cuentas, es en la falta de democracia en nuestra Organizaci車n donde encontramos la causa m芍s profunda de los m芍s acuciantes problemas en el mundo actual.

Democratizaci車n de las Naciones Unidas. No cabe duda de que unas Naciones Unidas, enriquecidas con el aporte real de todos sus Miembros, ser赤a una formidable Organizaci車n para tratar con efectividad los m芍s acuciantes problemas en el mundo y para impedir que unos pocos impongan sobre la mayor赤a recetas que s車lo empeoran sus problemas. Por esto, hemos llegado a la conclusi車n que es ya impostergable sostener un Di芍logo de Alto Nivel sobre el tema de la Democratizaci車n de la Organizaci車n de las Naciones Unidas. En esta sexag谷sima tercera Asamblea General sostendremos este di芍logo en tres sesiones de cinco d赤as de trabajo cada una.

La primera sesi車n tratar芍 sobre las coordinaciones indispensables de las Instituciones de Bretton Woods y de otras instituciones financieras y comerciales internacionales con el ECOSOC y con la Asamblea General.

Las Instituciones de Bretton Woods fueron creadas precisamente para tratar la inequidad de la pobreza extrema y ayudar a la reconstrucci車n de la econom赤a mundial. No obstante, 谷stas, con demasiada frecuencia, han sido utilizadas para imponer sus mal aconsejadas recetas que s車lo han servido para empeorar el problema de la pobreza, en vez de ayudar a resolverlo. Aunque no sean, estrictamente hablando, organismos de las Naciones Unidas, las Instituciones de Bretton Woods forman parte de esas agencias especializadas a las que se refieren los art赤culos 57 y 63 de la Carta y que deben ser vinculadas con la Organizaci車n conforme a los t谷rminos acordados con el Consejo Econ車mico y Social.

Tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como el Banco Mundial (BM) son b芍sicamente controlados por Estados Unidos y Europa. Ambas instituciones han sido, y siguen siendo, utilizadas como instrumentos de dominaci車n. Esto es algo que el mundo resiente y debe cambiar. La necesaria democratizaci車n de estas instituciones financieras internacionales requiere un cambio en el sistema de acciones y en el sistema de elecci車n de sus respectivos Directorios.

La segunda sesi車n de este Di芍logo de Alto Nivel de la Asamblea General deber芍 dedicarse al tema de la revitalizaci車n y el empoderamiento de la propia Asamblea General mediante la transferencia a ella del poder incorrectamente acumulado en el Consejo de Seguridad, en las Instituciones de Bretton Woods, e incluso, aunque parezca mentira, en la burocracia de nuestra Organizaci車n.

En las Naciones Unidas, la palabra democracia se vuelve cada vez m芍s vac赤a, sin ning迆n sentido o contenido real. Aun con una mayor赤a tan abrumadora de 184 votos contra 4, como constatamos a?o tras a?o en el caso del bloqueo que Estados Unidos mantiene contra Cuba desde hace 45 a?os, ese bloqueo, evidentemente injusto y universalmente repudiado, tranquilamente se mantiene. Si la opini車n de m芍s del 95% de la membres赤a de estas Naciones Unidas se puede ignorar con tanta tranquilidad, ?de qu谷 sirve esta Asamblea General? Esta es una pregunta que amerita reflexi車n. ?C車mo podemos quedarnos satisfechos diciendo que aqu赤 hay democracia por lo de una naci車n un voto? ?De qu谷 sirven los votos si no se toman en cuenta?

En todo caso, est芍 claro que debemos acoger de todo coraz車n el clamor universal por el fortalecimiento y empoderamiento de la Asamblea General y eso, necesariamente, pasa por la democratizaci車n de las Naciones Unidas. Sabemos que las luchas contra el poder nunca han sido f芍ciles pero estamos conscientes, tambi谷n, de que el futuro de las Naciones Unidas depender芍 de nuestro 谷xito en la lucha por su democratizaci車n, es decir, de nuestra capacidad para persuadir a algunos entre los poderosos que deben liberarse de su desenfrenada ambici車n por cada vez mayor poder a expensa de los derechos de la mayor赤a.

No dejaremos de repetir que la democratizaci車n que las Naciones Unidas necesita con tanta urgencia, implica la descentralizaci車n del poder acumulado en unos pocos Estados y en su propia burocracia, y la transferencia de este poder a la Asamblea General, donde l車gicamente pertenece. Esta es una tarea urgente y el mundo no puede darse el lujo de esperar 15 a?os m芍s de discursos para llegar a nada, es hora de actuar.

Es muy bueno predicar la democracia, pero ser赤a mejor a迆n que la pusi谷ramos en pr芍ctica aqu赤 mismo en las Naciones Unidas. No tiene sentido cometer guerras de agresi車n que resultan en la muerte de cientos de miles de seres humanos, en aras de una pretendida democratizaci車n, mientras que aqu赤 se recurre a todos los medios y pretextos imaginables para impedir que se democratice a las propias Naciones Unidas.

La Asamblea General, adem芍s, necesita convertirse en una instancia m芍s proactiva y sus resoluciones deben ser vinculantes. La idea de que la clara e inequ赤voca voz de "Nosotros los pueblos" sea considerada como simple recomendaci車n, carente de toda fuerza vinculante, debe ser enterrada para siempre en nuestro antidemocr芍tico pasado.

La tercera y 迆ltima sesi車n del Di芍logo de Alto Nivel sobre la Democratizaci車n de las Naciones Unidas, se dedicar芍 a una franca discusi車n sobre el Consejo de Seguridad.

Son muchas las 芍reas en el sistema de las Naciones Unidas que est芍n urgidas de atenci車n y la primera de ellas es el Consejo de Seguridad. Por triste que resulte tener que admitirlo, es innegable que graves quebrantamientos y amenazas a la paz y a la seguridad internacionales est芍n siendo cometidos por miembros del Consejo de Seguridad, incapaces de romper su adicci車n a la guerra.

En algunos, el privilegio de veto parece hab谷rseles ido a la cabeza, los ha confundido y les ha hecho pensar que tienen derecho a hacer lo que quieran con impunidad. El primer principio de las Naciones Unidas, en el que nuestra Organizaci車n est芍 basada es el principio de la igualdad soberana de todos sus Miembros. El segundo principio es que TODOS los Miembros "cumplir芍n de buena f谷 las obligaciones contra赤das por ellos de conformidad con esta Carta". En otras palabras, todo intento de los Estados Miembros de ponerse por encima de la Carta, es una grave ofensa a la Membres赤a y constituye una amenaza a la paz. Se hace ya impostergable hacer valer estos principios.

A pesar de ser un reto muy dif赤cil, resolver el acertijo del Consejo de Seguridad es algo que tenemos que asumir. Soy conciente que al decir esto estoy tocando un avispero. Pero aun los avisperos pueden ser exitosamente manejados si se toman las debidas precauciones. Propongo que en esta sexag谷sima tercera Asamblea General consideremos seriamente cu芍les deber赤an ser esas precauciones.

Nosotros esperamos que hoy, despu谷s de todo lo que ha ocurrido en el mundo desde la fundaci車n de la ONU, nuestras m芍s poderosas naciones hermanas se encuentren anuentes a dar una oportunidad a la democracia y a la paz. En todo caso, vale la pena recordar que privilegios concedidos por ley, bajo la presunci車n de que eran razonables y para el bien com迆n, siguen siendo v芍lidos solamente mientras esa presunci車n se mantenga.

Creo que todos estamos de acuerdo en que con s車lo aumentar el n迆mero de miembros o ampliar el n迆mero de pa赤ses que gocen de los privilegios de permanencia o veto en el Consejo de Seguridad, de ninguna manera estar赤amos resolviendo el problema medular. Aunque necesarias para garantizar una representatividad m芍s justa y geogr芍ficamente equilibrada, el aumentar miembros al Consejo de Seguridad en nada ayudar赤a a corregir las anomal赤as que deber赤amos tratar de corregir.

Adem芍s del tema del Hambre, la Pobreza y el Alto Costo de los Alimentos y de este Di芍logo de Alto Nivel sobre la Democratizaci車n de las Naciones Unidas a celebrarse en tres sesiones, como lo hemos explicado, en esta sexag谷sima tercera sesi車n daremos atenci車n especial a los siguientes grandes temas, los cuales en aras de la brevedad, solo esbozar谷. Pero les invito a todos a leer la presentaci車n completa que ya est芍 disponible en todos los idiomas de trabajo de la Organizaci車n. Cada uno de estos temas guardan estrecha relaci車n con la falta de democracia en la ONU y consideramos que son de suma urgencia.

Cambio Clim芍tico. Hoy en d赤a existe consenso entre los cient赤ficos sobre el origen antropog谷nico del cambio clim芍tico, especialmente despu谷s del Cuarto Informe de Evaluaci車n del Panel Internacional de Cambio Clim芍tico, publicado el a?o pasado. El informe concluye y asegura que el calentamiento global es "inequ赤voco" y que es necesario poner en marcha soluciones tangibles para enfrentarlo. En este sentido, la aprobaci車n del Plan de Acci車n de Bali representa un paso importante.

Quiero recordarles a todos que ese Plan de Acci車n no constituye la desaparici車n del Protocolo de Kyoto. Ese proceso de negociaci車n sobre acciones concertadas de largo plazo iniciado en Bali no debe ni puede servir de pretexto para algunos, para no cumplir con sus obligaciones morales ante la humanidad, especialmente por la responsabilidad hist車rica que s車lo ellos cargan. Tenemos todos, colectivamente, el deber moral, adem芍s de la obligaci車n jur赤dica, de definir lo antes posible las nuevas metas de reducci車n de gases de efecto invernadero para el segundo y subsiguiente per赤odo de compromisos del Protocolo de Kyoto. El desarrollo progresivo de los Derechos Humanos y del derecho internacional nos impulsa hacia delante. No podemos volver atr芍s ni empezar de nuevo.

Estos esfuerzos as赤 como la visi車n de m芍s largo plazo emprendida en Bali deben ser guiados por una 迆nica consideraci車n: salvar de la desaparici車n a naciones enteras que hoy en d赤a viven en peque?os Estados insulares. Ese es el verdadero desaf赤o y esa debe ser nuestra preocupaci車n inmediata. En tal sentido no podemos aceptar bajo ning迆n punto propuestas de metas de reducci車n de gases de efecto invernadero que dan ya por sacrificados a pueblos enteros.

Adem芍s de centrarnos en la mitigaci車n, tendremos que movilizarnos en la b迆squeda de financiamiento para la adaptaci車n de los m芍s vulnerables en la faz de nuestra madre Tierra. Los recursos necesarios son considerables pero lo fundamental es reunir la voluntad pol赤tica real. Si dicha voluntad pol赤tica existe, entonces seremos capaces de la inmensa creatividad que caracteriza al ser humano para encontrar nuevos y eficientes medios de financiamiento para que ninguna naci車n quede a la zaga de la adaptaci車n ante el fen車meno del Cambio Clim芍tico. Para ello tambi谷n, tendremos que buscar de manera mancomunada las formas de concretar la necesitada transferencia de tecnolog赤a que hasta la fecha no ha dejado de ser otra cosa que un papel mojado. En tal sentido, tendremos que abocarnos sin temor a la cuesti車n de los derechos de propiedad intelectual para permitir un acceso real a esas nuevas tecnolog赤as.

Es indispensable que a los bosques tropicales se les reconozca un valor como importantes sumideros de carbono, y que los pa赤ses que tienen la responsabilidad hist車rica por el Cambio Clim芍tico, paguen incentivos justos para conservarlos. No podemos olvidar que la deforestaci車n, que provoca el 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero, es, en gran parte, consecuencia de la pobreza extrema de los campesinos de los pa赤ses en desarrollo.

Agua. El agua no es una mercanc赤a para vender o comprar. Es un derecho b芍sico que hay que reconocer tal como se recoge en las metas que la "D谷cada Agua para la Vida" ha propuesto.

El Banco Mundial afirma que para el a?o 2025, dos tercios de la poblaci車n mundial no tendr芍n suficiente agua potable. Esta es la raz車n fundamental por la que se dice que el agua ser芍 el petr車leo del siglo XXI, con todas las consecuencias que eso implica.

Los que buscan siempre sacar provecho econ車mico, aun de las peores tragedias humanas, andan tras la privatizaci車n del agua y as赤 negar a los pueblos un derecho humano tan fundamental como al del aire que respiramos.

Lo que se necesita es sumar energ赤as y recursos para proceder de inmediato a proteger las fuentes de este precioso recurso, mejorar las medidas para evitar la contaminaci車n del agua y alertar a los pueblos sobre la crisis que se avizora y que puede significar la vida de centenares y, posiblemente, de miles de millones de seres humanos.

Esta es la raz車n por la cual las Naciones Unidas proclam車 la d谷cada de 2005-2015 como la D谷cada Internacional para la Acci車n, "Agua para la Vida". Haremos todo lo posible para que en este sexag谷simo tercer per赤odo de sesiones de la Asamblea General se avance lo m芍s posible hacia el logro de las metas que la D谷cada "Agua para la Vida" se ha propuesto.

Terrorismo y Derechos Humanos. Todo terrorismo, sea 谷ste de parte de un gobierno o no, engendra m芍s terrorismo. Este c赤rculo vicioso debe comenzar a detenerse a nivel del terrorismo de Estado. De no ser as赤, la lucha oficial contra el terrorismo, de individuos u organizaciones, carecer芍 de autoridad moral y nunca lograr芍 controlar lo que, para algunos, aunque igualmente repudiable, no es m芍s que una suerte de terrorismo defensivo de parte de la sociedad civil. De lo que se trata es de c車mo superar este c赤rculo vicioso de violencia y, para ello, el terrorismo de Estados poderosos contra Estados comparativamente d谷biles tiene que cesar.

Ning迆n Estado debe arrogarse el derecho de decidir, por s赤 y ante s赤, cu芍les Estados son terroristas, o auspiciadores de terrorismo, y cu芍les no lo son. Menos aun deber赤an Estados culpables de agresi車n, el peor imaginable tipo de terrorismo, pretender arrogarse ese derecho y el de proceder, adem芍s, a tomar unilateralmente las medidas que estimen conveniente.

Es por ello que insistimos en que ya es hora de que esta Asamblea General considere, con toda la debida seriedad, el tema del terrorismo internacional, lo defina y delimite responsabilidades sobre la forma de tratarlo. Esto es algo, queridas hermanas y hermanos, que no puede esperar.

Desarme y Control Nuclear. El desarme general y completo es uno de los objetivos fundamentales de las Naciones Unidas. Pero este urgente tema ha sido relegado a un segundo plano y no ha estado recibiendo el tipo de seguimiento que amerita.

El pr車ximo a?o se celebrar芍 el 50 aniversario de la adopci車n de la Resoluci車n 1378 de la Asamblea General, la que fue la primera en identificar el "desarme general y completo bajo el control internacional efectivo" como uno de los objetivos fundamentales de las Naciones Unidas. Todos los Estados Miembros co-patrocinaron dicha Resoluci車n. La convicci車n de que el "desarme general y completo" constituye "el tema de mayor importancia que enfrenta el mundo" sigue siendo valido en el 2008. Pero cincuenta a?os m芍s tarde tenemos pocos resultados para mostrar al mundo.

En la actualidad se estima que existen unas 31.000 cabezas nucleares desplazadas o en reserva en los dep車sitos nucleares de ocho pa赤ses. De 谷stos, cerca de 13.000 est芍n desplazados, y de 谷stos 4.600 en estado de alerta m芍xima, es decir, listos para ser lanzados en cuesti車n de minutos. El alcance explosivo combinado de estas armas es aproximadamente 5.000 megatones, equivalente a unas 200.000 veces el alcance explosivo de la bomba lanzada sobre Hiroshima. Esto, hermanos y hermanas, es nada menos que una demencia suicida.

Creo que la 迆nica manera de evitar la proliferaci車n de las armas nucleares es, primero, eliminar toda amenaza de uso de estas armas en caso de conflictos b谷licos, para luego iniciar su destrucci車n. Muchos pa赤ses se sienten amenazados por sus vecinos poseedores de armas nucleares y esto induce a que busquen el equilibrio nuclear regional. La sola presencia de 4.600 cabezas nucleares en estado de m芍xima alerta conlleva riegos intolerables para la seguridad internacional, ya que siempre podr赤an ocurrir lanzamientos accidentales.

La Asamblea General tiene un mandato claro de considerar los principios relacionados al desarme y a la regulaci車n de los armamentos, como tambi谷n el de formular recomendaciones. Cada a?o este cuerpo adopta m芍s de 50 resoluciones y decisiones sobre estos temas. Pero algo hace falta en nuestras deliberaciones, en resumidas cuentas, hace falta la ejecuci車n en acciones concretas de nuestras decisiones.

Esta Presidencia har芍 un llamado a los Estados Miembros para que en esta sexag谷sima tercera sesi車n se enfatice resultados, tanto respecto al tema del desarme nuclear como al de la regulaci車n de armamentos convencionales. El avance en este importante tema, como en todos, debe medirse con los hechos, y no s車lo con cantidades de discursos o de resoluciones.

En el tema del desarme, todos los pa赤ses que poseen armas nucleares deber赤an reducir inmediatamente su arsenal y suspender todos los programas de desarrollo e instalaci車n de nuevas armas nucleares. El tema de la no-proliferaci車n no puede ser utilizado por algunos Estados que poseen armas nucleares como t芍ctica para desviar la atenci車n o dejar de lado su obligaci車n a desarmar. Al tomar acciones en tal sentido pondr芍n de manifiesto su compromiso de encarar lo que todav赤a queda como una de las amenazas m芍s serias contra la sobrevivencia de la Humanidad.

El Tr芍fico Humano, la situaci車n de Palestina, la Asistencia Humanitaria, y Equidad de G谷nero son otros temas a los cuales daremos una atenci車n muy particular y prioritaria. El Tr芍fico Humano es una de las peores violaciones a los derechos humanos y se ha convertido ya en el tercer delito m芍s lucrativo del mundo, junto con el tr芍fico de drogas y trafico de armas. Todas las naciones debemos trabajar coordinadamente para prevenir este flagelo planetario, para erradicarlo, sancionar a los traficantes y proteger a las v赤ctimas que en su mayor赤a son la ni?ez y las mujeres.

Si hay un caso en el cual las Naciones Unidas han fracasado es en la cuesti車n de la inexistencia de un Estado Palestino.. El Articulo 22 del Convenio de la Liga de Naciones asumi車 como un "compromiso sagrado" el establecimiento del Estado de Palestina en territorio palestino que form車 parte del Imperio Otomano. La Resoluci車n 181 de esta misma Asamblea, aprobada en 1947, provey車 un plan detallado para partir el territorio del Mandato de Palestina entre un Estado ?rabe y un Estado Jud赤o. Estipul車, adem芍s, que dicha partici車n deber赤a efectuarse "no m芍s tarde que el 1 de Octubre del 1948". Tr芍gicamente, hubo una partici車n del territorio pero no el establecimiento del Estado de Palestina. En este caso la ONU ha fracasado rotundamente. En este mismo momento siguen muriendo gente como resultado de nuestra incapacidad de implementar una resoluci車n adoptada desde hace ya m芍s de 61 a?os. Como consecuencia, hoy en d赤a la situaci車n palestina se encuentra en el punto m芍s bajo, m芍s cr赤tico de su tr芍gica historia.

La Asistencia Humanitaria, enumerado en el primer art赤culo de la Carta como uno de los prop車sitos de nuestra Organizaci車n, constituye un 芍rea de acci車n conjunta de la cual tenemos raz車n de sentirnos orgullosos. Existe un amplio listado de m芍rtires que dan testimonio de la nobleza y generosidad de muchos de nuestros m芍s dignos representantes en el campo y se hace ya impostergable tomar medidas para obviar este sacrificio de vidas humanas.

La recurrencia cada vez m芍s frecuente de fen車menos naturales vinculados al cambio clim芍tico y a desastres humanos de cada vez m芍s envergadura, trae como resultado que las Naciones Unidas est谷n m芍s requeridas de llevar asistencia a cientos de miles de seres humanos en diferentes partes del mundo. Es cierto que los funcionarios de las Naciones Unidas en 芍reas de conflicto, y trabajadores de asistencia humanitaria en particular, tanto de organismos gubernamentales y no-gubernamentales, siempre han estado en situaciones de alto riesgo, pero nos debe preocupar el hecho de que el n迆mero de v赤ctimas se ha m芍s que duplicado en los 迆ltimos cinco a?os. A ellos, injustamente, se les culpa cada vez m芍s por las acciones y decisiones que toma o no toma el Consejo de Seguridad.

勞谷紳梗娶棗. Finalmente, hermanos y hermanas, si estamos seriamente comprometidos en nuestra labor de erradicar la pobreza y el hambre, debemos entonces velar por la inclusi車n de nuestras hermanas en el an芍lisis y resoluci車n de cada una de las prioridades arriba mencionadas, y velar para que la equidad de g谷nero sea un componente clave en el proceso de financiamiento para el desarrollo. La mujer constituye el indicador determinante para hacer que los pobres salgan de la pobreza. Las investigaciones emp赤ricas muestran de manera consistente, dentro y a lo ancho de cada sociedad, que al mejorar la calidad de vida de las mujeres pobres y al fomentar su empoderamiento, se mejora la calidad de vida de todos y todas. Aunque s車lo fuera por este hecho, es fundamental brindarle una atenci車n especial.

Pero debe haber una fuerza moral m芍s profunda que nos empuje a accionar. Las mujeres y los ni?os cargan el yugo de la pobreza. Mientras sea verdad que la pobreza, el cambio clim芍tico, la crisis del agua, la guerra, la violencia, el terrorismo y los desastres naturales y humanos afectan a todos, es igualmente cierto que estos fen車menos afectan a mujeres en maneras que no afectan a los hombres, en formas ocultas y muchas veces envilecidas. Y es m芍s, con demasiada frecuencia, las mujeres no son tomadas en cuenta como protagonistas o actores propios en los procesos de toma de decisi車n. Por lo tanto, velar para que se incluya la equidad de g谷nero no solo es compatible con, es un elemento constitutivo de la inclusi車n. Esta Presidencia incluir芍 de manera sistem芍tica la perspectiva de g谷nero en todo tratamiento de los temas priorizados.

Similarmente, al examinar los varios temas arriba mencionados, debemos dedicar una atenci車n especial a aquellos que son m芍s vulnerables, incluyendo de manera especial a los ni?os y las ni?as en situaciones especiales de conflicto armado o situaciones de desastre humanitaria. Nuestros esfuerzos en este sentido no deben restringirse a proveerles albergue, ropa y alimentos, sino m芍s bien a otorgar una atenci車n especial a su derecho a la educaci車n. Si no aseguramos esto, uno de los m芍s fundamentales de los derechos humanos, estar赤amos deneg芍ndole a una generaci車n de ni?os y ni?as que hoy viven en la adversidad, el libre ejercicio de sus derechos futuros, como adultos, de participar plenamente en nuestra comunidad humana. Esto es un tema a lo cual dedicaremos especial atenci車n en esta sexag谷sima tercera sesi車n de la Asamblea General.

En conclusi車n. Hoy, m芍s que nunca, la franqueza en las relaciones internacionales es indispensable. Queremos que esta 63 Asamblea General pase a la historia, como la Asamblea de la franqueza en aras de la paz mundial y de la erradicaci車n de la pobreza y hambre de la Tierra. Ante la gravedad de la crisis mundial, la timidez y la ambig邦edad en el discurso no nos llevar芍n a ning迆n lado. Para que las Naciones Unidas puedan abordar con efectividad los profundos y urgentes problemas del presente, deber芍 hacerlo en forma clara, firme e inequ赤voca. Dorar la p赤ldora, recurrir a eufemismos o a una sem芍ntica antojadiza para no tener que llamar las cosas por su nombre, en aras de un concepto equivocado de diplomacia, nunca ha funcionado y no funcionar芍. La crisis mundial es demasiado grave para ser tratada con eufemismos o medias tintas.

Cambio es la consigna de hoy en d赤a. Cambio real y cre赤ble. Aun m芍s que voluntad pol赤tica, necesitaremos una gran fuerza espiritual para poder hacer los cambios que las Naciones Unidas necesitan para democratizarse. Esto en turno fortalecer芍 su capacidad de contribuir, con cada vez mayor efectividad, a la suprema causa de paz en nuestro mundo. Pero el estar conscientes de que necesitamos una gran fuerza espiritual no nos debe desanimar - la tenemos al alcance.

Todas las personas y las naciones, sin excepci車n, tienen enormes reservas de grandeza humana. Ya es hora que hagamos uso de nuestras respectivas reservas de fuerza moral que llevamos adentro cada uno como persona y entre nosotros todos como naciones. Si lo hacemos, nuestros corazones y nuestra capacidad de amar y de servir crecer芍n y nosotros estaremos mejor preparados para ayudar a conducir a la gran familia humana a nuevos niveles de solidaridad que garantizar芍n para todos nosotros, y las generaciones venideras, un futuro en paz duradera.

Enterremos para siempre malsanas aspiraciones de dominaci車n de unos sobre otros. Liber谷monos asimismo de la adicci車n a la guerra y la violencia en general. Sue?os y comportamientos imperiales son incompatibles con los principios a que nos hemos obligado bajo la Carta y con los ideales de paz mundial y seguridad internacional. Trabajemos para que estas Naciones Unidas sean verdaderamente eso, es decir, unidas, fraternas, solidarias. Ya es hora de que nos metamos de lleno en el proceso de convertir las armas en arados para poder alimentar a un mundo que languidece en el hambre y la miseria.

Que Gandhi sea para nosotros no s車lo alguien a quien rendir tributo en los discursos sino un paradigma a emular. Brindemos honor a su legac赤a global a colocar el Bien Com迆n de nuestra Humanidad compartida a la cabeza de nuestro empe?o colectivo de construir una comunidad mundial en paz consigo mismo y en harmon赤a con la Tierra, nuestro hogar compartido.

Demos una oportunidad a la democracia con contenido real, y a la paz, comport芍ndonos como lo que somos: hermanas y hermanos todos, reconciliados los unos con los otros y comprometidos a vivir en forma noviolenta y en SOLIDARIDAD. Unas Naciones Unidas democratizada ser芍 el instrumento indispensable para lograr estos nobles objetivos.

Muchas gracias.

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