Discurso del Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la sesi車n de clausura del di芍logo tem芍tico interactivo sobre el acceso a la educaci車n en situaciones de emergencia, posteriores a crisis y de transici車n resultantes de conflictos provocados por el hombre o de desastres naturales.
Nueva York
18 de marzo de 2009
Quisiera agradecer nuevamente al Excelent赤simo Se?or Pierre Nkurunziza, de Burundi, y a Su Alteza la Jequesa Mozad bint Nasser Al-Minad por honrarnos con su presencia en este foro.
Excelencias,
Colegas de las Naciones Unidas,
Se?ores representantes de la sociedad civil,
Queridas hermanas y hermanos,
Estamos llegando al cierre de este di芍logo interactivo sobre el acceso a la educaci車n en situaciones de emergencia, y quiero agradecerles a todos por habernos ayudado a comprender mejor esta compleja cuesti車n. Agradezco especialmente a nuestros panelistas por haber se?alado a nuestra atenci車n las medidas concretas que nosotros, en particular las Naciones Unidas y los Estados Miembros, podemos adoptar para garantizar que los millones de j車venes cuyas vidas han quedado trastornadas por la violencia o los desastres naturales no vean interrumpida su educaci車n.
Ustedes han hecho avanzar el di芍logo para determinar las medidas que pueden adoptarse para proteger nuestras escuelas y garantizar que sigan siendo lugares seguros y acogedores incluso en las circunstancias m芍s dif赤ciles. Nos han proporcionado estrategias legislativas para asegurar que no queden impunes los ataques contra escuelas, estudiantes y maestros, que han aumentado constantemente en los 迆ltimos a?os.
Las din芍micas mesas redondas de hoy han puesto de relieve el urgente problema que plantea el hecho de que los Estados Miembros, el sistema de las Naciones Unidas y las organizaciones no gubernamentales asociadas a nosotros en la prestaci車n de asistencia humanitaria no asignen prioridad a la educaci車n en su respuesta a emergencias complejas. Es evidente que la comunidad internacional, incluida la Asamblea General, debe desarrollar una respuesta a estos desaf赤os m芍s coherente y basada en los derechos humanos. Agradecemos a los expertos en derechos humanos, especialistas en educaci車n y docentes, as赤 como a los representantes de diversos gobiernos, por habernos proporcionado nueva informaci車n y argumentos. Ustedes han hablado y nosotros los hemos escuchado. Presionaremos para se aprueben resoluciones, leyes y pol赤ticas m芍s claras que llenen esta enorme laguna en nuestras pol赤ticas y operaciones.
Desde mi posici車n como Presidente de la Asamblea General, me interesan en particular las recomendaciones formuladas por los representantes de los Estados Miembros y las que afectan a las pol赤ticas de dichos Estados. Como se?al車 el Relator Especial sobre el derecho a la educaci車n, en el 90% de los pa赤ses donde ocurren desastres naturales o conflictos violentos, los gobiernos no pueden atender adecuadamente a las necesidades humanitarias de sus ciudadanos y mucho menos mantener la seguridad de las escuelas.
Las pol赤ticas de los gobiernos relativas al socorro en casos de desastre deben integrar la educaci車n en nuestra respuesta humanitaria y en el marco educativo en general. Para ello son necesarias la cooperaci車n y las asociaciones a todos los niveles. He recibido con agrado la recomendaci車n de que se celebren m芍s consultas regionales y aliento a los Estados Miembros a explorar esta opci車n con las Comisiones Regionales de las Naciones Unidas, tal vez con la participaci車n, incluso bajo la direcci車n, de los ministros de educaci車n. No me cabe ninguna duda de que esas reuniones facilitar芍n la elaboraci車n de mejores mecanismos de respuesta y vigilancia en los planos local, nacional y mundial. Tambi谷n pueden contribuir de forma importante a mejorar la reuni車n y el an芍lisis de datos.
Debemos vigilar los acuerdos de paz para asegurarnos de que en ellos tambi谷n se contempla la integraci車n y protecci車n de las escuelas y la infraestructura educativa. Nuestros planes han de tener en cuenta que la restauraci車n del sistema educativo y la reducci車n de la pobreza son dos cosas que deben ir de la mano. Adem芍s, como siempre, necesitamos datos m芍s fiables sobre las condiciones existentes antes, durante y despu谷s de las crisis a fin de poder elaborar mecanismos de respuesta m芍s efectivos en el 芍mbito de la educaci車n.
Como es habitual, se nos ha recordado que el fundamento jur赤dico de la protecci車n del derecho a la educaci車n podemos encontrarlo en gran parte de nuestra legislaci車n sobre derechos humanos, desde la Declaraci車n Universal de Derechos Humanos hasta la Convenci車n sobre los Derechos del Ni?o y el segundo Objetivo de Desarrollo del Milenio, relativo a la educaci車n primaria universal. No obstante, con el aumento de los incidentes violentos y los desastres humanos causados por fen車menos de la naturaleza, estos nobles objetivos quedan olvidados en una cultura en la que impera la negligencia, o lo que es peor, la impunidad. Nuestro fracaso colectivo en la lucha contra la impunidad sirve de licencia para los malhechores.
Por 迆ltimo, ha sido alentador o赤r a representantes de gobiernos exigir que 谷stos asuman mayores responsabilidades. Concuerdo con la recomendaci車n de instar a todas las partes interesadas, entre ellas los 車rganos y organismos de las Naciones Unidas y las organizaciones de la sociedad civil, a que elaboren pol赤ticas claras que obliguen a los Estados partes a proteger las escuelas y convertirlas en lugares seguros, especialmente en las situaciones m芍s dif赤ciles. Apoyo el llamamiento a los Estados para que, conforme al Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, tipifiquen como cr赤menes de guerra los ataques a escuelas y castiguen debidamente a los culpables. Esto deber赤a ser un procedimiento normal y autom芍tico.
Nuestro trabajo es ahora m芍s urgente que nunca. Como se se?al車 hoy, si bien los conflictos violentos son ahora m芍s letales, los fen車menos naturales, cada vez m芍s frecuentes, afectan a siete veces m芍s personas que los conflictos violentos. Se trata de una tendencia con la que debemos aprender a vivir. Debemos actuar con toda la tenacidad y creatividad que podamos para elaborar respuestas serias y viables que resulten eficaces incluso en las peores condiciones.
Por 迆ltimo, espero que, al terminar esta reuni車n, nos sintamos fuertes y m芍s decididos a mejorar la protecci車n que prestamos a nuestros estudiantes, sus maestros y todos quienes contribuyen a que puedan ejercer su derecho a la educaci車n. Creo que hoy hemos logrado algunos progresos hacia estos importantes objetivos y les doy las gracias a todos ustedes por su dedicaci車n constante y su firme defensa del derecho a la educaci車n en cualquier circunstancia.
Gracias.